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jueves, 9 de abril de 2015

VOTAR O ANULAR EL VOTO. Una discusión indispensable.

LA “MAGIA” DE LA TELEVISIÓN CREÓ UN FENÓMENO:
EL VOTO NULO
NOTA: Este artículo lo publicamos el 13 de julio de 2009 y tiene una actualidad sobresaliente, ante la campaña de anular el voto. Esperamos sirva para la discusión sobre el dilema: VOTAR O ANULAR.
“En un país capitalista como México, las elecciones cumplen el papel de legitimar al gobierno en turno, y en las pasadas elecciones del 5 de julio de 2009, el partido o banda neoliberal (PRI-PAN-PVEM-PANAL.PSD) derrotó a una izquierda enferma de sectarismo y vanguardismo, en constantes y mezquinas pugnas, que le imposibilitan formar un frente único que potencie su fuerza para detener las reformas estructurales e imponer un gobierno favorable a los trabajadores de la ciudad y del campo. Al referirnos a la izquierda, incluimos dentro de ella a los partidos con registro (PRD-PT-PCD), a los sin registro, así como a los que niegan ser un partido aun siéndolo como los zapatistas de Marcos afirmando que su actuación no es dentro del estrecho marco electoral.
Continuamos en este artículo, la serie que junto con los compañeros de la Coordinadora de Trabajadores y Organizaciones en Defensa del ISSSTE habíamos iniciado, antes de las elecciones. El tema de hoy será
El fracaso del Voto nulo y los "anulistos"
Hay muchas mentiras y afirmaciones sin sustento acerca del voto nulo. Por ello es necesario precisar en realidad ¿qué es el voto nulo?
En México, antes de 2009, no existió un grupo con impacto real que propusiera anular el voto, y sin embargo, el voto nulo siempre ha existido.

HOY, EL VOTO NULO TIENE DOS ORÍGENES Y CUATRO VERTIENTES:
Para mejor comprensión dividimos el voto nulo en dos orígenes. A) La del voto nulo por ERROR o inconsciente, y B) La del voto nulo consciente.
A1)- El Voto nulo por ERROR, de parte de los ciudadanos que siempre se equivocan al momento de votar y marcan dos o más partidos, o dejan el voto en blanco. Este grupo es el más numeroso y en las tres últimas elecciones ha representado en 2000 el 2.32%, en 2003 el 3.36%, en 2006 el 2.50%. Siendo la elección de 2009 intermedia, el mejor referente es la elección intermedia del 2003, en la que el voto nulo representó, sin que nadie lo promoviera abiertamente, el 3.36% del total de votos (899 mil votos). Ver tabla 1.

B) El voto nulo CONSCIENTE con tres vertientes:
B1) Algunos grupos de izquierda marginal y sin impacto real en las organizaciones de masas. B2) Minúsculos grupos de ciudadanos e intelectuales, también con poca incidencia real, y el B3) La derecha, que aglutina grupos de niños “popis”, en donde están los grupos más ruidosos, que aprovechan el impacto mediático de sus patrocinadores (Televisa y empresarios). Esta campaña no se impulsó en todos los Estados, fue una campaña dirigida fundamentalmente hacia el DF. Ninguno de estos tres últimos grupos representa legítimamente al voto nulo, el cual es una combinación de los cuatro factores antes mencionados y es el del grupo ERROR el mayoritario.
ALGUNAS PRECISIONES NECESARIAS SOBRE
¿Crecimiento del voto nulo?
1.- Para analizar con seriedad el voto nulo, debemos considerar que la elección de 2009 fue una elección intermedia, por lo que debe ser comparada con la última elección intermedia, la de 2003.
2.- El voto nulo tiene dos orígenes diferentes. A).- El grupo ERROR, o involuntario, que corresponde a la población que NO tiene la pretensión de anular su voto, y lo hace involuntariamente debido al error del votante, que tacha más de un partido, o todos, o deja en blanco el voto. B).- La del grupo CONSCIENTE, que de manera voluntaria, anula su voto, tachando toda la boleta, o poniendo alguna leyenda o símbolo. La mayoría de los supuestos analistas u “opinantes” de manera involuntaria o voluntaria olvidan este pequeño gran, ENORME detalle.
3.- El voto nulo ha crecido cada elección federal, este crecimiento se debe: a) Al incremento de la población en edad de votar y con ello b) El incremento del número de votantes (ver tabla 1). Si analizamos la Tabla 1, encontramos: El año 2000 los votos nulos fueron 868 mil, en 2003 creció su número a 899,227; en 2006 fueron 1,037,574. En 2009 aumentó a 1,839,971. Es decir, el incremento de votos nulos entre las elecciones intermedias de 2003 y 2009 fue de 802,397. Un análisis riguroso, es decir revolucionario obliga a considerar como parte del incremento del número de votos nulos el aumento de votantes.
4.- Un análisis serio, obliga a ver el impacto real, no mediático, no voluntarioso del voto nulo en 2009. Por ello, debemos considerar el aumento natural del número de votantes. En 2003 el total de votantes fue 26,968,371, en 2009 de 77815606, (ver tabla 1). El incremento es de 13,105,010, que representan el 16.84%. Por lo tanto, a los 899,227 votos nulos de la elección de 2003 se debe agregar el 16.84% por el factor de crecimiento del número de votantes, que representarían .
5.- Por ello, con seriedad se debe considerar dentro del voto nulo al llamado grupo ERROR, que si fuere igual al de elección intermedia de 2003 del 3.36%, este porcentaje en 2009 representa 1,146,660 votos nulos. Por lo que el aporte al voto nulo del grupo CONSCIENTE con los tres afluentes que aportan sería sólo de 693,311 votantes que anularon conscientemente su voto. Esta cantidad representa en porcentaje de los votantes totales sólo el 0.89%.
6.- En 2009 el voto nulo consciente, sólo representó una ínfima minoría, menor incluso a los votos obtenidos por el derechista Partido Social Demócrata (PSD), partido sin arraigo popular impulsado por Fox para quitarle votos a López Obrador en 2006, y que fue del 1.09%.
Voto nulo: 0.89%, voto del PSD: 1.09%. Por ello, ¿Dónde está la razón para echar las campanas al vuelo de los analistas, o como les llama Guadalupe Loaeza, los anulistos.
Algunos sin mayor análisis afirman el triunfo del voto nulo en el DF, en donde alcanzó el 10.83%, logrando un impacto real en el electorado. Falso, ya que es precisamente el DF, dónde la confusión llego a márgenes superiores. ¿Por qué? Recuerden que fue en el DF el llamado de Obrador a votar a favor de Juanito en Iztapalapa, y en concreto a favor del PT y no de su partido el PRD, llamado que provocó un mayor porcentaje de equivocaciones, no en Iztapalapa, sino en todo el DF, porque no todos entendieron en el plazo de 2 semanas como debían votar.
Este análisis está apoyado en cifras, que como todo análisis está sujeto a crítica y posibles errores: Por ello, como camaradas, en una discusión amiga, los invitamos, a que realicemos un análisis marxista. Por ello proponemos empezar por responder:
Siendo las elecciones el mecanismo para legitimar al aparato del Estado, siendo México un país capitalista, en donde la mayoría es oprimida por una ridícula minoría de zánganos capitalistas y coincidimos en la necesidad de un cambio revolucionario, para lo cual, como requisito ineludible, debemos elevar el nivel de organización y conciencia de los trabajadores… deberemos contestar:
¿Tuvo algún impacto positivo para los trabajadores de la ciudad y del campo el voto nulo?
¿Tuvo algún impacto positivo para los trabajadores asalariados el voto nulo?
¿Tuvo algún impacto positivo para la burguesía el voto nulo?
¿Qué aporto en organización a los trabajadores el movimiento de los anulistos? Parece que poco.
¿Cómo medir el aumento del nivel de conciencia de la clase trabajadora?
O si gustan, la podríamos reducir a una sola cuestión:
¿A quién beneficio realmente el voto nulo?
El análisis de la CTyOD-ISSSTE-COSID ha sido correcto, beneficio al PAN y al PANAL. Ya con los resultados definitivos tendremos muchos más datos para concluir algo basado no en afirmación, no en voluntades, sino en cifras concretas.
En un país capitalista como México, las elecciones cumplen el papel de legitimar al gobierno en turno. El deber de todo revolucionario es apoyarse en datos concretos, por eso. Si nos autodenominamos revolucionarios y democráticos, no olvidemos que el método científico, obliga a soportar todas y cada una de las afirmaciones en datos concretos, no en voluntades, no en afirmaciones, sino, repito, en datos concretos. (VER: El Capital, de Carlos Marx)
SOCIALISMO REVOLUCIONARIO MÉXICO (SRM)

http://socialismorevolucionariomexico.blogspot.mx/2009/07/el-fracaso-del-voto-nulo-y-los.html

jueves, 22 de mayo de 2014

¿IZQUIERDA SIN RUMBO? - ULTRADERECHAS, DERECHAS E IZQUIERDAS.

Ultraderechas, Derechas e Izquierdas
Octavio Rodríguez Araujo

 Presentamos un excelente artículo de Octavio Rodríguez Araujo, publicado en el diario La Jornada (22-05-2014) que previene y orienta en las tareas y consignas principales de una organización revolucionaria.

Socialismo Revolucionario México (SRM)

Recientemente fue publicado un elocuente artículo de Ignacio Ramonet titulado ¿Por qué sube la extrema derecha en Europa? (Le Monde Diplomatique en español, mayo de 2014). Es un foco rojo de lo que podría ocurrir en las elecciones europeas próximas, del 22 al 25 de mayo. Se trata de la elección del Parlamento Europeo para los siguientes cinco años, la octava legislatura.
A diferencia de los lustros anteriores, en la séptima legislatura el Parlamento Europeo adquirió mayor relevancia para el futuro del llamado viejo continente. Se prevé que su importancia sea todavía mayor en los próximos años.
Ramonet señala que habrá un aumento notable de la extrema derecha, cuyos principales partidos son el Movimiento por la Europa de las Libertades y de la Democracia (MELD) y la Alianza Europea de los Movimientos Nacionales (AEMN). El primero se compone de 13 partidos de 12 países. Uno de los más influyentes es la Liga Norte de Italia, seguido por Solidarna Polska de Polonia (Wikipedia). Ambos son furiosamente nacionalistas. El segundo, la AEMN, incluye a siete partidos y políticos de 11 países, también ultranacionalistas. Los partidos más influyentes en esta alianza son Jobbik de Hungría, el British National Party del Reino Unido y uno más de Bulgaria.
Todos estos partidos son contrarios a la Unión Europea, a la globalización, a la partidocracia, al euro y, obviamente, al aborto. Estos y otros partidos existentes en casi todos los países europeos son xenófobos, enemigos de los llamados grupos étnicos de migrantes, defensores del cristianismo en sus varias versiones y, desde luego, culpan tanto a los partidos de derecha como a los socialdemócratas de la enorme crisis que vive ese continente. Por estas razones, entre otras, han sumado a sus posiciones a millones de europeos blancos que viven en el desempleo, sobre todo jóvenes, y que no ven en las políticas de sus gobiernos ninguna salida digna para su situación. Ramonet añade con razón que los valores del nazi-fascismo de antes sólo son reivindicados por algunos partidos de la extrema derecha, muy pocos, y que el antisemitismo, más reducido ahora que en los años 30 del siglo pasado, ha cedido su lugar al antislamismo y al repudio a los inmigrantes (que les quitan sus trabajos y que tienen otros valores de vida).
En su nuevo enfoque las ultraderechas podrían parecer semejantes a aquellas izquierdas del pasado que estaban en contra del imperialismo económico de Estados Unidos, de las recientes formas de acumulación del capital (capitalismo salvaje y alta concentración de la riqueza) y del discurso liberal/neoliberal. Estos valores los reivindica, por ejemplo, el Frente Nacional de Francia dirigido por Marine Le Pen. El discurso de ésta, salvo sus posiciones contra los inmigrantes que también tienen servicios de seguridad social (restándoselos a los trabajadores blancos pobres), podía haber sido suscrito por las izquierdas hace 40 o 50 años. Quizá por esta razón es que muchos trabajadores, sobre todo desempleados, que antes votaban por los partidos comunistas o socialdemócratas, lo hacen ahora por los de extrema derecha.
Ramonet cita a Dominique Reynié, un estudioso de los populismos europeos (diferentes a los de América Latina): “Las extremas derechas han sido las únicas que han tomado en cuenta el desarraigo de las poblaciones afectadas por la erosión de su patrimonio material –paro (desempleo), poder adquisitivo– y de su patrimonio inmaterial, es decir su estilo de vida amenazado por la globalización, la inmigración y la Unión Europea”, para decir a continuación que, por contraparte, las izquierdas han puesto el acento en asuntos tales como el divorcio, los matrimonios homosexuales, el aborto, los derechos de los inmigrantes, la ecología, etcétera, que, si bien son temas importantes, no superan el problema de la situación social de los muchos millones de desempleados y pobres que viven día a día un infierno.
Nuestras ultraderechas, que todavía existen, no tienen ni remotamente la fuerza de las europeas, pero no es difícil pensar que pudieran desarrollarse con discursos semejantes a los de estas últimas. Lo que es un hecho es que ciertas izquierdas y ciertas derechas en México tienen, como en Europa, pocas diferencias, y que ninguna de ellas cuestiona seriamente el sistema capitalista y lo que éste significa para las mayorías de nuestro país y de América Latina.
rodriguezaraujo.unam.mx

miércoles, 16 de abril de 2014


INDEPENDENCIA DE CENTROAMÉRICA
El plan de Iguala y la anexión a México
Por Maximiliano Cavalera  [1]
El 24 de febrero de 1821 fue proclamado en la ciudad de Iguala, México, el plan que lleva el nombre de dicha ciudad, es decir, el plan de Iguala. Este plan fue diseñado por Agustín de Iturbide y proclamaba la independencia de México adoptando un sistema monárquico, preservando el privilegio de la corona a Fernando VII, miembro de la casa de los Borbones, o en su ausencia, cualquier otro infante en línea de sucesión. Siete meses después, las luchas por la independencia en toda Latinoamérica llegan a Centroamérica y la presión del pueblo exige la independencia respecto de la corona española. La presión social era tan fuerte, que el 15 de septiembre de 1821 en la ciudad de Guatemala se proclama la independencia de las repúblicas centroamericanas. Este proceso tan singular es propio de Centroamérica, en donde fue la misma institucionalidad criolla la que proclamó la independencia sin siquiera disparar una bala. Esta situación sin precedentes en Latinoamérica terminaría marcando el destino de la patria centroamericana; ante la cobardía de nuestra oligarquía criolla por construir un Estado nación, terminó buscando el primer palo en que ahorcarse y los Estados Centroamericanos se anexaron al plan de Iguala, dejando a la nación centroamericana bajo la égida de la pretensión monárquica en México.
LA COLONIA ESPAÑOLA
Desde la época de la colonia la monarquía española dividió territorial y administrativamente sus colonias. En el caso de Centroamérica no existían grandes imperios, como era el caso de México y el Perú, todo lo contrario, en lo que es actualmente Centroamérica nos encontramos con una gran variedad de tribus que se encontraban en diferentes estadios productivos. Es decir, Centroamérica estaba poblada por migraciones indígenas del norte de América y del sur de América. Muchas de estas poblaciones eran recolectoras y practicaban el comunismo de consumo, otras estaban en la etapa esclavista. Sin embargo, no se conocía un imperio ni organización política que hubiese avasallado grandes poblaciones. Es hasta la llegada de los españoles que se inicia el proceso de conquista de las poblaciones indígenas. Aun así, la conquista no significó una orientación sistemática y dirigida, Guatemala fue conquistada por Pedro de Alvarado, en cambio la conquista por el sur la realizó Francisco Hernández de Córdoba. Curiosamente este había participado activamente junto a Hernán Cortez en la conquista de México.
La conquista española significó el vasallaje de todas las poblaciones indígenas de Centroamérica, muchas con lenguas, alimentación, dioses y tradiciones comunes. Para asegurar este vasallaje la corona española dividió sus colonias con centros administrativos en donde se concentraba toda la burocracia estatal. La corona española decidió que tenía que hacer política y bajar sus orientaciones en bloques, así fue que se organizaron los Virreinatos de Nueva España, de Perú, Nueva Granada y de la Plata. Dentro del virreinato de la Nueva España se encontraba La Capitanía General de Guatemala. Esta Capitanía se encontraba compuesta por lo que actualmente son las repúblicas de Centroamérica, Chiapas y una provincia de lo que es actualmente Panamá.
Para toda la España latinoamericana, la colonia significó la segregación de las comunidades indígenas, pero no solo de nuestras comunidades autóctonas, sino de los africanos que fueron esclavizados y traídos a las américas para servir como esclavos, de los mestizos y hasta de los mismos hijos de españoles que nacieron en nuestras cálidas tierras. El despotismo era el pan de cada día, pero a esto se sumaban las enormes cargas impositivas que tenían que pagar las colonias para mantener los lujos decadentes de la corona Española.
LA INDEPENDENCIA Y EL PLAN DE IGUALA
Pero el colonialismo tenía sus días contados, en América Latina se comienzan a organizar movimientos independentistas. Grandes serían los nombres de Bolívar, San Martín y otros que lucharon por la independencia. Contradictoriamente, el golpe de gracia a la corona Española lo asestaría la pretensión expansionista de Napoleón Bonaparte, quien al invadir España le asesta un golpe contundente a la corona. Así es que en el virreinato de Nueva España se comienzan a producir luchas importantes por la independencia. En el caso de Centroamérica se producen brotes en algunas ciudades en 1810. Estas pequeñas revueltas fueron sofocadas por la oligarquía criolla. Así es que el 24 de febrero de 1824 en México se proclama el plan de iguala; este pretendió instaurar una monarquía constitucional. El plan tenía 3 pilares fundamentales que eran: establecer la independencia de México de España, establecer la religión católica como única, establecer la unión de todas las clases sociales. Al darse el plan de Iguala, la Capitanía General de Guatemala estaba entrando en una profunda crisis política, su población estaba dividida así: “Las provincias más pobladas eran Guatemala y El Salvador. Los habitantes de Nicaragua se concentraban en el área de los lagos y litoral del Pacífico. El este de Honduras era un espacio natural vacío y en el centro y el oeste habitaban dispersos algunos pueblos de indios. La mayoría de las gentes de Costa Rica vivían entre montañas, en el Valle Central.” [2] Por otra parte algunas ordenanzas que buscaban cómo saquear más a las poblaciones indígenas sembraron un enorme descontento social: “Las normas fiscales introducidas en 1747, ataron a los pueblos de indios a los intercambios mercantiles, y las ordenanzas reales de 1785 crearon las intendencias de Chiapas, Salvador, Honduras y Nicaragua -incluida Costa Rica-. La monarquía pretendía satisfacer los apetitos de tierras, riquezas y dinero de los hacendados, funcionarios, clérigos y comerciantes locales, en consonancia con los privilegios de las clases dominantes de Guatemala.” (Ídem). No es nada extraño que al final del período colonial las insurrecciones indígenas fuesen cosa común dentro de la Capitanía General de Guatemala: “Hubo cuatro enfrentamientos entre populares con las tropas de la monarquía. El primero en noviembre de 1811 en San Salvador, cuando se solicitó un obispado independiente de Guatemala. El segundo en diciembre de 1811 en Granada, debido al malestar por las ventajas políticas de León y la mala gestión del Intendente. La tercera de nuevo en San Salvador, en enero de 1814, inspirada por la insurrección de Morelos. La lucha más importante ocurrió en Guatemala en diciembre de 1813, organizada en los pasillos y la iglesia del convento de la orden de los Bethlemitas. Estos movimientos fueron disueltos y reprimidos en 1814 y 1815.” [3]
Analizando bien el andamiaje colonial, uno puede llegar a la conclusión de que al finalizar la época colonial, las provincias supeditadas a la Capitanía General de Guatemala tuvieron enromes recelos de la administración colonial: “En un segundo momento esos Consulados, asentados en Guatemala, fueron la base de la élite que consolidaría el comercio en el istmo. El hilo conductor fue siempre una política que impedía de facto el libre comercio. Este fue uno de los motivos que empujaron a los conservadores centroamericanos, que no tenían lazos con esa élite, sobre todo de León, en Nicaragua, Comayagua, en Honduras, y Cartago, en Costa Rica, para que inmediatamente después de la independencia de España, solicitaran a México la anexión.” [4] En este proceso de independencia se debe ver claramente que las élites conservadoras lo que más temían era que la independencia fuese proclamada por el pueblo y por ende, perdiesen los privilegios que la misma corona les había otorgado. ¡Qué contradicción más grande! fueron los agentes de la corona los que declaran la independencia, pero sus verdaderas intenciones y el propósito de la anexión al plan de Iguala esta resumida en un abstracto de la declaración de independencia de las provincias de Centroamérica: “Que siendo la independencia del Gobierno Español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el Congreso que debe formarse, el Sr. Jefe Político lo mande publicar para prevenir las consecuencias, que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo.” [5] El temor a una insurrección popular hace que los criollos centroamericanos busquen la sombra de Iturbide y el plan de Iguala para protegerse de cualquier insurrección armada que aboliese sus privilegios. Esta se transformaría en la norma en nuestros criollos y futura burguesía, que buscaría la ayuda o el protectorado de alguna potencia en aras de defender sus privilegios materiales, en aquella época fue México, luego el imperialismo norteamericano.
En 1823 fue derrotado Iturbide y el plan de Iguala fue aniquilado; para ese entonces las oligarquías criollas centroamericanas declaraban una segunda independencia proclamando Las Provincias Unidas de Centroamérica, en el acta de independencia quisieron enmascarar su incapacidad para construir un Estado y declaraban: “Considerando por otra parte: que la incorporación de estas Provincias al extinguido Imperio Mejicano, verificada solo de hecho en fines de 1821 y principios de 1822, fue una expresión violenta, arrancada por medios viciosos e ilegales”. Como vemos, nuestra primera independencia fue efímera, nuestra oligarquía nos supeditó a una potencia para preservar sus privilegios, en los hechos fueron incapaces de siquiera construir un Estado para la nación centroamericana. Pasados 180 años de la declaración del Plan de Iguala y nuestra anexión al imperio de Iturbide, la tradición de nuestras burguesías es tan entreguista como la de aquel entonces, por ende, será tarea de los y las trabajadores de Centroamérica luchar por nuestra verdadera liberación.




[1] EL SOCIALISTA CENTROAMERICANO (PSOCA) http://elsoca.org/index.php/america-central/movimiento-obrero-y-socialismo-en-centroamerica/3251-centroamerica-el-plan-de-iguala-y-la-anexion-a-mexicoPSOCA
[2] La independencia de Centroamérica en las luchas de descolonización, Juan del Llano.
[3] Ídem.
[4] Centroamérica y México: desde la anexión hasta el Plan Puebla Panamá. Rosamaría Messén Ghidinelli.
[5] Acta de Independencia de Centroamérica.

¿OTRA GUERRA HONDURAS vs EL SALVADOR?

DECLARACIÓN DEL PSOCA
¡¡ISLA CONEJO ES CENTROAMERICANA!!
¡¡ABAJO EL NACIONALISMO REACCIONARIO!!
¡¡POR UNA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE CENTROAMERICANA QUE RECONSTRUYA EL ESTADO FEDERAL !!

El actual litigio territorial entre Honduras y El Salvador por Isla Conejo, en el Golfo de Fonseca, forma parte de un viejo conflicto por intereses económicos y comerciales entre la oligarquía de las 14 familias de El Salvador y la burguesía de Honduras. Este no es un asunto nuevo. En 1969 se produjo la llamada “Guerra del Futbol”, una absurda guerra fratricida marcada por intereses económicos contradictorios entre ambas burguesías.
¿Por qué pelean por un islote?
Isla Conejo mide 0,5 km² (50 hectáreas), forma parte de las 32 islas ubicadas en el Golfo de Fonseca, amplio espacio marítimo que comparten El Salvador, Honduras y Nicaragua. El conflicto territorial entre El Salvador y Honduras por el control de algunas islas del Golfo de Fonseca, fue ventilado en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, la cual dictó sentencia el 11 de septiembre de 1992, asignado la soberanía sobre las islas Meanguera y Meanguerita a El Salvador, y la soberanía de la Isla Tigre a Honduras.
El gobierno de Honduras ha argumentado que la soberanía de Isla Conejo nunca estuvo en discusión, porque siempre ha estado bajo la administración del Municipio de Goascorán, departamento de Valle, Honduras. El gobierno de El Salvador ha argumentado que desde 1983 permitió a las Fuerzas Armadas de Honduras ocupar militarmente la isla, como parte de una medida para controlar el paso de armas desde Nicaragua hacia la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), pero después de los Acuerdos de Paz continuó la ocupación de Honduras hasta nuestros días.
Estos argumentos son superficiales y esconden el verdadero motivo. Isla Conejo ha cobrado importancia estratégica a partir del anuncio del gobierno de Honduras, en el año 2013, de la construcción de un canal seco, por medio de una vía férrea, que uniría Puerto Castilla, departamento de Colón, en la costa caribe de Honduras, hasta el Puerto de Amapala, Isla del Tigre, en el Golfo de Fonseca, costa del Océano Pacífico. Los trenes llegarían hasta el puerto de Amapala a través de un puente de 3 kilómetros de largo. Isla Conejo está cercana a Isla del Tigre y enfrente de puerto La Unión (en el mismo lugar de Puerto Cutuco), el gran proyecto portuario y comercial de la burguesía salvadoreña. El origen del conflicto por Isla Conejo es el choque de intereses entre ambos puertos, que aspiran a monopolizar una buena parte del comercio regional en el océano pacífico, sobre todo en el marco del libre comercio creado por la Alianza del Pacífico.
Nacionalismos reaccionarios
Tanto la burguesía de El Salvador como la de Honduras, están enarbolando banderas nacionalistas reaccionarias, que van incluso contra los tratados de integración centroamericana que ellas mismas han firmado.
Las élites gobernantes quieren aprovechar los sentimientos nacionalistas en función de sus mezquinos intereses. A la oligarquía cachureca de Honduras la conocemos por sus posiciones reaccionarias, pero desde la izquierda el gobierno del FMLN y del Presidente Funes se ha convertido en vocero y fiel defensor de los intereses de las 14 familias y de la burguesía emergente que aspira a obtener una buena parte del pastel con las concesiones en el puerto de la Unión.
En este conflicto se han dado casos de abusos contra los pescadores artesanales de ambos países. Los pescadores artesanales de El Salvador, Honduras y Nicaragua, tienen derecho a realizar sus actividades sin represalias ni amenazas de ninguna especie. Ellos son los mejores guardianes del medioambiente y de la necesidad de terminar con las artificiales fronteras nacionales.
Otros intereses
Ya hemos visto que el principal conflicto se origina en la competencia de los puertos de Amapala y de la Unión. Pero también hay intereses específicos de la oligarquía de Honduras, que pretende crear “La Ruta del Sol”, como proyecto turístico relacionado con la creación de las Ciudades Modelo, ahora como Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), con gobiernos autónomos y reglamentos propios dentro del territorio hondureño. Una de las ciudades modelo por construir se ubica precisamente en la Isla Zacate Grande, limítrofe en el Golfo de Fonseca.
Juan Orlando Hernández, Presidente de Honduras, está aprovechando el conflicto por isla Conejo para impulsar una campaña publicitaria destinada a imponer una posible reelección. A pesar de haber asumido el gobierno hace 3 meses, se encuentra en abierta campaña electoral.
Crece el armamentismo
Recientemente Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras, confirmó que con la ayuda del gobierno de Brasil renovará la flota aérea de ese país, la mejor de Centroamérica, y comprarán nuevos aviones de combate, manifestando al respecto: “con respecto al reequipamiento, al apoyo, estamos trabajando con Brasil; ya existe un convenio entre ambos Estados que se firmó en el Gobierno anterior y ese va a ser el marco de colaboración”.
Por su parte, Zenic Krawctschuk embajador de Brasil en Honduras manifestó que "se trata de la rehabilitación de nueve Tucanos T27 y modernización, más tres que están en recuperación. Si se recuerda, estos Tucanos fueron comprados en Brasil en 1984, así que la idea es modernizarlos, de manera que tendrán todavía unos 15 a 20 años de vida útil y que dependerá del financiamiento, disponibilidad de recursos de Honduras, es una operación muy compleja”.
El gobierno de El Salvador, por su parte, está haciendo lo mismo. El año pasado, el gobierno de Funes anunció la compra de 12 aviones al gobierno de Chile con el pretexto de modernizar la Fuerza Área Salvadoreña (FAS). En esa ocasión, el presidente Funes manifestó: “No es un tema que esté relacionado con la isla Conejo. Quien puso en agenda el tema de la isla Conejo fue Honduras, quien lo ha utilizado electoralmente es el presidente de Honduras”… argumentando “necesitamos reforzar la flota por un tema de balance regional, no de ser agresivos frente a otros países, por un simple tema de balance regional de las unidades militares, en este caso, de las aeronaves con que cuentan los demás países que nos superan, nos superan con creces a El Salvador” (Diario el Mundo 29/10/2013).
Referéndum y Asamblea Constituyente Centroamericana
La burguesía de El Salvador no cumple con su propia Constitución. El gobierno del FMLN dice ser respetuoso de la reaccionaria Constitución, pero se olvida que el artículo 89, establece que: El Salvador alentará y promoverá la integración humana, económica, social y cultural con las repúblicas americanas y especialmente con las del istmo centroamericano. La integración podrá efectuarse mediante tratados o convenios con las repúblicas interesadas, los cuales podrán contemplar la creación de organismos con funciones supranacionales. También propiciará la reconstrucción total o parcial de la República de Centro América, en forma unitaria, federal o confederada, con plena garantía de respeto a los principios democráticos y republicanos y de los derechos individuales y sociales de sus habitantes. El proyecto y bases de la unión se someterán a consulta popular”.
En vez de promover la reconstrucción del Estado Federal Centroamericano, el gobierno del FMLN prefiere mantener el conflicto con Honduras, defendiendo los intereses económicos de las 14 familias salvadoreñas.
Para los socialistas centroamericanos, las artificiales fronteras de los Estados que resultaron de la desmembración del Estado centroamericano, han sido sostenidas por las burguesías de cada una de las republiquitas, con el objetivo de defender sus privilegios de patronos, por eso defienden “su” Estado, “su” territorio y no los intereses globales de la nación centroamericana y de los trabajadores. Incluso, estas burguesías de la región centroamericana, aunque aplican al pie de la letra las políticas económicas de los diferentes imperialismos, se resisten a reconstruir el Estado Centroamericano. De igual manera que los feudos europeos en la Edad Media, en este caso pretenden mantener las artificiales fronteras de los Estados nacionales en bancarrota. Solamente los trabajadores podremos reconstruir el Estado Federal, unificando a la nación centroamericana.
Unidad de los trabajadores y pueblos de Centroamérica
Las burguesías con sus Tratados Libre Comercio y la globalización capitalista, derrumban las artificiales fronteras nacionales, pero cuando se trata de defender sus intereses recurren al nacionalismo reaccionario, defendiendo la “soberanía nacional”.
En esta ocasión en que la derecha arenera viene de sufrir otra derrota por parte del FMLN, de manera táctica quiere hacer florecer el nacionalismo al criticar la pasividad del actual gobierno respecto a las acciones realizadas por el gobierno de Honduras, y reclaman que el actual gobierno no ha hecho nada en defensa de la soberanía. La clase trabajadora, los campesinos, los pueblos originarios y demás sectores populares de Honduras y de El Salvador debemos de rechazar todo intento de conflicto entre ambos Estados. Por el contrario, debemos terminar con la paz de los ricos y armar una campaña en contra de las clases dominantes.
Los trabajadores centroamericanos debemos luchar unidos por el gran ideal Morazánico de una Centroamérica unida bajo un Estado Federal, pero en el Siglo XXI esto será posible únicamente bajo el sistema socialista.
El Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) lucha por la reunificación de los pueblos de Centroamérica, incluidos Belice y Panamá. Condenamos la actitud de los gobiernos burgueses de El Salvador y Honduras, que mantienen un absurdo conflicto territorial por la defensa de sus propios intereses económicos, en vez de resolver los problemas reales como el desempleo, la inseguridad, la pobreza, etc.
Por todo lo anteriormente expuesto, el PSOCA llama a luchar por los siguientes puntos:
1.-  Retiro de las Fuerzas Armadas de Honduras de la Isla Conejo, así como el retiro de las Fuerzas Armadas de El Salvador, en las cercanías de dicha isla.
2.- Unidad de los trabajadores salvadoreños, hondureños y centroamericanos para superar las artificiales fronteras nacionales que nos separan.
3. Exijamos la reducción de los gastos militares y que estos fondos sean trasladados a la educación y salud públicas, bajo control de los sindicatos.
4. Terminar con los conflictos territoriales de Centroamérica, para ello debemos exigir la implementación de referéndums como mecanismo de consulta popular que nos permita la reconstrucción y reunificación de Centroamérica, hasta lograr la convocatoria de una gran Asamblea Nacional Constituyente Centroamericana que reconstruya el Estado Federal. El PSOCA siempre luchará por un Estado Federal Socialista. La tarea histórica de la reunificación de Centroamérica, incluidos los territorios de Belice y Panamá, sigue pendiente. Es la gran tarea que debemos realizar.
REUNIFICACIÓN SOCIALISTA DE CENTROAMÉRICA O MUERTE!!

Partido Socialista Centroamericano (PSOCA)

viernes, 31 de enero de 2014

LAS AUTODEFENSAS MICHOACANAS Y LOS PARAMILITARES DE COLOMBIA

 Guillermo Almeyra
Cuando a principios del siglo pasado llegó el ferrocarril a un rincón perdido del noreste brasileño, los habitantes de una aldea que estaba a tres días de cabalgata de la terminal ferroviaria enviaron al más despierto de la comunidad para que estudiase esa máquina de hierro que escupía fuego y les dijese cómo era. Al cabo de seis días el explorador volvió, pero sin saber cabalmente cómo contar lo que había visto a gente que no conocía otra máquina que la de coser. Por eso reflexionó y dijo: ¿Conocen la máquina Singer? Un coro de síes le respondió. Entonces pudo concluir su informe: “La locomotora es igual, pero completamente diferente…”
Como en el cuento, para muchos los paramilitares colombianos y las autodefensas son similares y responden por igual a la acción encubierta de la oligarquía local y de la contrainsurgencia estadunidense. Para los observadores superficiales esos ejércitos no oficiales podrían describirse por igual como grupos de hombres armados que buscan restaurar un orden subvertido. Pero resulta que ese orden, en México o en Colombia, tiene un signo opuesto. Porque los paramilitares colombianos quieren afirmar el poder de los terratenientes sobre los campesinos como señores de horca y cuchillo, verdugos y jueces, mientras que en México las comunidades y pueblos de Michoacán que forman sus autodefensas quieren en cambio acabar con las violencias, las violaciones, los saqueos, la tala de bosques, la prepotencia y la eliminación de las conquistas históricas de la reforma agraria realizada en los años 30 bajo el gobierno del michoacano Lázaro Cárdenas.
Mientras los paramilitares colombianos son ejércitos de mercenarios maniobrados por la mano oculta del poder capitalista y luchan contra los campesinos que en los años 50, en la llamada República de Marquetalia, dieron origen a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) formando autodefensas contra la violencia antiliberal de los terratenientes conservadores que siguió al asesinato de Eliécer Gaitán y que causó más de 200 mil muertos, las autodefensas mexicanas luchan hoy contra una fuerza moderna y trasnacional, la de la droga, parte crecientemente importante del capital mundial, que busca sólo el lucro y no reconoce límites entre lo legal y lo ilegal y tiene su principal matriz en el mercado estadunidense y su principal estímulo en el Departamento de Estado desde la Segunda Guerra Mundial, con los plantíos de opio de la CIA en el sudeste asiático y su acuerdo con la mafia siciliana hasta el Irangate que financió con la droga a la contra en Nicaragua.
En una palabra, los paramilitares colombianos nacieron contrarrevolucionarios, mercenarios, anticampesinos y estuvieron siempre encuadrados por el ejército y por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, mientras que las autodefensas michoacanas nacieron de las comunidades y expresan la conciencia generalizada entre los campesinos de que entre el aparato estatal y las bandas de narcotraficantes hay conexiones y complicidades así como la desconfianza de masas en la capacidad y voluntad del aparato estatal capitalista de mantener las condiciones esenciales para la democracia y el trabajo honesto y pacífico. Por eso las FARC reclutaban campesinos y las comunidades odian a los paramilitares, mientras en Michoacán los campesinos integran las autodefensas y las poblaciones alimentan y agasajan a las autodefensas. Además, las autodefensas redistribuyeron a las comunidades campesinas las tierras que los narcos les habían robado, mientras que los paramilitares colombianos, en cambio, expulsaron más de 2 millones de campesinos tras robarles las tierras.
Si, por último, el Estado colombiano tuvo que tratar de desarmar a los paramilitares es porque éstos, con sus exacciones, empujaban a los jóvenes a convertirse en soldados de las FARC, cuya disolución sería imposible mientras en gran parte de Colombia imperase el terror blanco de la extrema derecha y de los terratenientes. El Estado mexicano, en cambio, desea desarmar a las autodefensas campesinas porque el fusil en manos de los trabajadores es la principal garantía de la democracia y porque la autorganización de los pueblos, la defensa de su territorio y la selección de nuevos líderes para la acción crea las condiciones para la autonomía local frente al Estado central, e incluso para el paso posible a la autogestión para reorganizar la economía popular y crea bases firmes de un poder popular.
Los medios capitalistas, que sostienen que toda movilización o rebelión popular responde sólo a la intervención y las maniobras de fuerzas ajenas a los indígenas y campesinos, porque éstos, según ellos, serían incapaces de crear instrumentos propios, y que siguen sin entender el zapatismo de Emiliano Zapata o el neozapatismo de Jaramillo y los continuadores de Zapata o del EZLN chiapaneco, tratan hoy de desprestigiar a las autodefensas y de confundir a las clases urbanas cuyo único alimento cultural es la bazofia que les sirve diariamente la televisión y la mayoría aplastante de las radios y de los diarios. Por eso insinúan que un líder de las autodefensas estuvo preso hace 38 años por vender mariguana. Ahora bien, en esos años no había aún un narcotráfico organizado, la mariguana en México circula libremente desde siempre y debería ser legal, como en Uruguay y, además, la gente puede cambiar mucho en casi 40 años. Pero lo fundamental es que toda ola social de fondo arrastra hacia la superficie y politiza a personas que fueron marginadas por un sistema tan marginalizador que 85 personas tienen una fortuna similar a la de 3 mil 500 millones de otros seres humanos. ¿Acaso José Doroteo Arango, alias Pancho Villa, era un niño de coro en las sacristías del norte? ¿Pero por qué se le recuerda? ¿Por el cuatrerismo o por su acción revolucionaria?

NUEVOS RETOS PARA LAS IZQUIERDAS

Octavio Rodríguez Araujo
En días pasados fui invitado a la reunión plenaria de los senadores perredistas. No pude asistir por razones de salud, pero he leído las notas que se han publicado sobre dicho encuentro. Más allá de lo expresado por el cura Solalinde, que en parte tiene razón, el gran problema de las izquierdas y de las llamadas tribus en el PRD es que 1) no se asumen plenamente como oposición al poder institucional y 2) no han querido entender el papel que deberían jugar para limitar ese poder en todo aquello que atenta contra la población mayoritaria y contra el país en su conjunto. Mientras no cumplan con estos dos mínimos requisitos para justificadamente llamarse de izquierda, el PRI y su cómplice blanquiazul seguirán haciendo de las suyas para favorecer sus intereses partidarios y los de aquellos que representan y por los cuales han podido ”gobernar” (las comillas son deliberadas).
En un artículo que envié para una publicación de mi centro de trabajo en la UNAM, preguntaba al inicio si es de izquierda un partido que establece pactos y alianzas con partidos y gobiernos de derecha. Y contestaba que es válido exclusivamente cuando existe una amenaza real de que organizaciones de ultraderecha puedan asumir el poder. Si no existe esta amenaza es absurdo que un partido de izquierda lo haga, incluso que lo intente. Y ciertamente dicha amenaza ultraderechista no existe ni hay vestigios de que pueda organizarse como ha ocurrido en varios países europeos.
La suscripción perredista del Pacto por México fue, por lo menos, ingenua, para no decir oportunista. Ingenua, porque todo mundo sabe, o debería saber, que quien tiene el poder no lo cede ni lo comparte gratuitamente con quienes supuestamente son de oposición y de izquierda. Oportunista, porque cualquiera que conozca la historia de las izquierdas, aquí y en otros países, sabe que al compartir el poder con un gobierno de derecha empieza y termina como subordinado de éste sin lograr influir en las decisiones fundamentales que son, por definición, las que más le interesan al poder para su ejercicio.
Querer cambiar las cosas desde dentro ha sido la trampa que se han montado todos los oportunistas para justificar sus malabarismos ideológicos y políticos para vivir del presupuesto. Cuando una persona es o se dice de izquierda, en el momento en que participa en las estructuras del poder institucional en manos de la derecha tiene que actuar en consonancia con ese poder, no puede ser permanentemente obstruccionista ni expresarse en contra de las decisiones tomadas más arriba: o se convierte en cómplice o se ve precisado a renunciar si quiere ser coherente con las ideas que le sirvieron para ser cooptado. Quien acepta ser cooptado es un oportunista o carente de principios sólidos. No es casualidad que en política cooptación y corrupción sean parientes conceptuales. Otra cosa, me adelanto a decir, es participar en el parlamento: éste es un foro donde se debaten ideas y proyectos y donde se dan luchas, a veces muy ásperas, por imponer o al menos contrarrestar determinadas leyes o reformas de éstas. Malo cuando los parlamentarios de izquierda se subordinan a la dirección de su partido previamente cooptada por el poder, en nuestro caso por la Presidencia de la República, y dejan pasar leyes contrarias a los intereses mayoritarios del país que dicen defender.
Un partido de izquierda (así se espera) debe ser más o menos congruente en su línea política de acción. No parece lógico que en 2012, antes de las elecciones federales, se planteara alianzas con el PAN para evitar que el PRI llegara a la Presidencia y al año siguiente hiciera alianza con éste ya en el poder. El resultado lo conocemos: el PRD fue utilizado por Peña Nieto para aprobar reformas y leyes que una organización de izquierda nunca debería aprobar: la energética en primer lugar, pero no la única. Al PAN no se le puede criticar por lo mismo que al PRD: ha sido cómplice de Salinas y de Zedillo, entre otras razones porque comparte la misma ideología. El partido del sol azteca, por lo visto, no entendió que las derechas, aunque tengan diferencias (pocas), se unen por la defensa de los intereses que representan. Sin embargo, participó y ahora, por más que sus dirigentes se hacen los arrepentidos, no faltan los que les embarran en la cara sus veleidades y traiciones, sabiendo que no tienen argumentos de defensa. Ni siquiera el hecho de haber abandonado el Pacto por México después de las aberraciones que aprobaron. Ahora, todos contritos, quieren revertir las reformas que dejaron pasar y aspiran a lograrlo –dicen– por la vía de fortalecerse, unirse y ganar la mayoría de los diputados en 2015. ¿Tan desmemoriados serán los electores?
¿Fue, como dijo el dirigente del PRD, que la dispersión de la izquierda facilitara que Peña Nieto pudiera sacar adelante su reforma energética? ¿Si hubiera estado unida podría haberse evitado? La aritmética en el Congreso de la Unión dice que no. ¿Qué faltó entonces? En mi modesta opinión, armar una gran protesta nacional, una movilización monstruo en contra, recurrir al pueblo. ¿Podía hacerlo cuando el PRD estaba en la mesa del Pacto por México? ¿Quién le hubiera creído?
Se dice que la izquierda debe unirse. Muy bien, sí. Pero, ¿con qué principios y programa? ¿Con qué estrategia? ¿Sin movilizaciones sociales previas o sólo entre dirigentes? Si es esto último puedo pronosticar un nuevo fracaso. Lo que le ha faltado a las izquierdas mexicanas (y no sólo en los últimos años) es ligarse al pueblo y a sus demandas, escucharlo y defenderlo de las políticas del poder. Sin el pueblo no hay unidad que valga, ni siquiera para ganar la mayoría en el Congreso.

domingo, 1 de diciembre de 2013

HONDURAS: LAS ELECCIONES EN LOS SEMIESTADOS

HONDURAS, PARALELISMO CON MÉXICO
La cerrazón de la alianza que gobierna México, encabezada por Peña Nieto y su partido (PRI), denominada Pacto por México, paso a paso ha provocado la respuesta del pueblo trabajador organizado. Hoy presentamos un artículo de Guillermo Almeyra quien encuentra un enorme paralelismo, que no igualdad, en los procesos de nuestro país y Honduras. Los hechos en el expuestos nos deben llevar a una reflexión profunda.
Obrador (México) y Celaya-Xiomara Castro (Honduras) y las movilizaciones multitudinarias como respuesta al fraude electoral son de un paralelismo extraordinario, no sólo en las formas de organización; sino también en los resultados obtenidos. De ello surge la conclusión de no encajonar la respuesta popular en lo electoral y el cretinismo parlamentario y jurídico. En Socialismo Revolucionario México consideramos que, si bien se debe incidir en todos los planos de la actividad política, la cerrazón del gobierno empresarial y la claridad cada vez mayor del movimiento social de quién es el enemigo, nos lleva a señalar que en este momento, sin descartarla del todo, no se debe privilegiar la vía electoral o jurídica. Hoy la denuncia pública en las calles de la crisis económica, el desempleo, la falsa guerra al narco y los miles de muertos, el desempleo, los bajos salarios, la falta de apoyo al campo, el enriquecimiento de una minoría de empresarios, la carestía, las reformas estructurales, etc. que se está haciendo recaer en el pueblo trabajador, debe hacerse por todos los medios, pero esta denuncia debe ser acompañada con el llamado a la organización y a la movilización social como una prioridad. Los trabajadores de la educación con la CNTE al frente nos señalan el camino correcto.
En Socialismo Revolucionario México (SRM) presentamos el artículo de Guillermo Almeyra como una parte de la reflexión tan necesaria que debemos hacer los trabajadores para frenar y en su caso cambiar el gobierno empresarial por uno de trabajadores.

Guillermo Almeyra  [1]
El de Honduras, como el de México, es un semiestado. Todo se decide en el gobierno con el visto bueno de la embajada de Estados Unidos, la economía descansa en las divisas resultantes de las remesas de los emigrados, es decir, en la exportación de brazos y sangre humana. Además, el país fue utilizado primero por Washington como base contra la revolución cubana, después contra la revolución y el gobierno sandinistas, y Estados Unidos ahora, desde la gran base en Palmerola y otras dos bases militares más en Honduras, amenaza a Cuba y a Venezuela, domina Centroamérica y se prepara para intervenir en Colombia, donde el proceso de paz con las FARC y la división entre Uribe y Santos hipotecan la Alianza para el Pacífico, que también está debilitada por la derrota de la derecha en Chile. El aparato estatal está en manos de 15 familias cuyo Poder Ejecutivo cedió a las trasnacionales enteras zonas del territorio donde no rigen las leyes del país, tal como en México hizo Calderón con los aparatos de espionaje estadunidenses, que fijaban las prioridades en la represión (no sólo contra el narcotráfico).
Las elecciones hondureñas de este 24 de noviembre, como las de México en 1988, 2006 y 2012, fueron una farsa y los dueños del poder impusieron en ellas a Juan Orlando Hernández para perpetuar y perfeccionar las medidas antipopulares instauradas con el golpe de Estado yanqui-oligárquico contra Manuel Zelaya y, después, por el gobierno de Porfirio Lobo, continuador de la dictadura.
Las movilizaciones contra la dictadura, primero, y a favor de la candidatura de Xiomara Castro y su Partido Libre, después, fueron permanentes y masivas. Los trabajadores y el pueblo hondureños resistieron valientemente al golpe y a la oligarquía y transformaron su Frente Nacional de Resistencia Popular, apoyado en movimientos como Vía Campesina, en la fórmula electoral del Partido Libre. Tanto en la acción, con sus movilizaciones, como en la campaña electoral, trataron de modificar la relación de fuerzas actual. Ganaron así el apoyo de vastos sectores de las clases medias urbanas, empezando por los estudiantes, que luchan hoy contra el fraude. El pueblo hondureño, con gran madurez y tratando de evitar la violencia estatal, cumplió con su deber cívico. Incluso causó la fractura del bloque de los grandes oligarcas, pues algunos de éstos temen lo que podría suceder si el gobierno ilegítimo de Hernández intentase continuar impunemente con la política que la embajada yanqui dicta a sus servidores y socios menores locales y contase sólo con las fuerzas de represión.
Las movilizaciones contra el fraude se mantendrán, serán muy grandes y abarcarán también a los sectores de las clases medias urbanas y rurales que votaron por el Partido contra la Corrupción e incluso a sectores del electorado del Partido Liberal. Porque el fraude fue evidente, descarado, aunque Daniel Ortega reconozca y salude a su beneficiario y la Alba no se pronuncie al respecto. El presidente saliente, Porfirio Lobo volcó, en efecto, el peso del aparato estatal a favor de su partido, el Nacional, y del candidato de éste, Hernández. La prensa en manos de la oligarquía desinformó todos los días y ninguneó la campaña y las posiciones de Xiomara Castro, silenciando además los terribles efectos sociales de la política neoliberal y el control de Honduras por la embajada estadunidense, que intervino permanentemente en la campaña electoral.
El Partido Libre (y el Partido contra la Corrupción) impugnó el resultado electoral fraudulento y llama a movilizarse en el plano legal para respaldar su reclamo. Xiomara Castro y Manuel Zelaya se conforman con el hecho de que el gobierno no tiene mayoría en el Parlamento e intentan impedir que las ocupaciones universitarias desencadenen tomas de tierras o estallidos populares, mientras por su parte los votantes del Partido Libre se autoconvocaron para la lucha y sienten que sólo ella puede obligar a ceder al gobierno del Partido Nacional.
En un semiestado que funciona como una colonia de Estados Unidos apenas disfrazada, la legalidad es una ficción y el Parlamento apenas si sirve como tribuna secundaria para las protestas y las exigencias populares, ya que sólo refrenda las decisiones que se toman en Washington y en unos pocos escritorios. Una cosa es utilizar todos los espacios y las oportunidades, electorales o jurídicas, de esa seudolegalidad, y otra es creer que los papeles, las instancias legales y las declaraciones pueden modificar las relaciones de fuerzas como si se estuviera en Suecia.
Es correcto utilizar la disputa electoral para ampliar el alcance de la propaganda y crear bases organizativas en todo el país. Es necesario evitar mientras se pueda una lucha sangrienta y desigual contra las fuerzas represivas, y ganar aliados, fuerzas y posiciones apoyándose en la legitimidad del propio triunfo y del propio comportamiento. Es indispensable que los usurpadores aparezcan ante todos como tales para demostrar que no queda otro camino que derribarlos. Pero la difusión de ilusiones sobre la efectividad de las protestas en los marcos que fijan los usurpadores y sobre la posibilidad de usar contra éstos los puestos en instituciones que carecen de todo poder real desarma y divide la resistencia de masas.
El cretinismo jurídico-parlamentario respetuoso de un régimen que es apenas una dictadura del capital sostiene a éste más que la fuerza del ejército. Porque una lucha revolucionaria divide y desmoraliza a los soldados y policías, mientras que la claudicación de quienes aparecen como dirigentes de las luchas populares, en cambio, debilita a los trabajadores, que son los únicos que pueden expulsar del poder al imperialismo y la oligarquía. Hay situaciones en las que sólo la resistencia civil y la sublevación popular pueden garantizar la justicia, la legalidad y la independencia nacional.


[1] LA JORNADA 1 de diciembre de 2013.

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La crisis que vive actualmente el capitalismo pone al orden del día la urgente necesidad de una organización que eleve el nivel de conciencia de los trabajadores para acabar con la explotación del hombre por el hombre y establezca un gobierno de los trabajadores del campo y la ciudad