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martes 29 de marzo de 2011

DEBATE CLASISTA: Legalizar la droga


EMPRESARIOS DE LA DROGA

Casi 40 mil muertos en poco más de 4 años del gobierno de Felipe Calderón. Militarización de muchas regiones del país, inseguridad e impunidad por asesinatos de activistas sociales nos llevan a la necesidad de plantearnos como posible alternativa la legalización de la droga para disminuir las enormes ganancias de los empresarios de la droga y evitar sea utilizada la inseguridad como pretexto para un golpe militar.

Socialismo Revolucionario México (SRM) plantea la urgencia de discutir este tema para consensar un punto de vista de clase de las organizaciones que se reclaman de la clase trabajadora. Partimos del punto de vista del investigador de historia en la Universidad de Chihuahua y analista político mexicano.

MÉXICO: ¿LEGALIZAR LAS DROGAS?

Víctor Orozco Orozco *

05/09/10

El pasado miércoles, en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, se organizó un panel para debatir acerca de esta única pregunta. Invitado a participar en el evento comencé por cuestionar porque estamos ahora poniendo el tema en la agenda política. La respuesta parece obvia, pero es indispensable establecerla toda vez que es la premisa de la cual necesariamente partimos: los mexicanos estamos cogidos en una guerra (o como se le llame a este infierno), en la cual estamos perdiendo decenas de miles de vidas, sufriendo masivas emigraciones forzadas, arrojando en un pozo sin fondo incalculables riquezas y en el cual también se están hundiendo cientos de miles de negocios. Lo peor quizá es la imposibilidad de la convivencia pacífica, en la medida que se avanza hacia la desintegración de una sociedad organizada bajo reglas morales y jurídicas. Mirándolas muy lejanas a nuestro entorno, antaño siempre nos causaron asombro las matanzas interétnicas en otras zonas del planeta. Hoy, somos testigos de masacres cotidianas en buena parte del país. La última, de los setenta y dos emigrantes centro y sudamericanos indefensos, horroriza no sólo por la brutalidad, sino porque existen pruebas de la complicidad o participación de cuerpos oficiales.

El gobierno, las iglesias –ciertamente no todas en el mismo grado- las escuelas y en general cada una de las instancias en donde se forma la conciencia personal o se educa para respetar la ley, son un fracaso. Al presidente de la República no se le ocurre otra cosa para explicarlo que salir con el bobo lugar común de que los jóvenes se han alejado de Dios como si con ello agregara algo a la eterna quejumbre de los administradores del culto religioso. No. Quien se ha alejado de los jóvenes es la sociedad, confinando a la mayoría en la pobreza y la desesperanza. No hay trabajo, no hay escuelas, no hay oportunidades: esta es la realidad para millones. Al menos una de las caras de la realidad. La otra, es la puerta que abre la delincuencia, principalmente la derivada del narcotráfico. Es la entrada a un espacio de terror, enajenación y abdicación de la voluntad, paradójicamente ofrecido como la única opción a la insuperable condición de perdedores, de marginales en un mundo ajeno, patrimonio de unos cuantos dueños.

Los otros dueños son los jefes del mercado de estupefacientes. Cambian seguido, porque también se mueren seguido, pero siempre hay quien los releve y tome la estafeta. Por eso, suenan vacías y hasta ridículas las proclamas de triunfos que hacen los voceros del gobierno cuando las policías, el ejército o la marina eliminan a alguno de ellos. Cómo también han sido intrascendentes las quemas o destrucciones de plantío tras plantío de mariguana o depósitos de goma o polvos de heroína. Al parejo de las drogas deshechas, de los cientos o miles de armas, aéreo naves, vehículos incautados, han crecido los números de narco adictos y de asesinatos, entre ellos los de miles de inocentes sin ninguna conexión con actividades ilícitas.

Estas son las poderosas e ineludibles razones por las cuales ahora se ha puesto en el tapete de las discusiones el tema de la legalización de las drogas. Su prohibición y el combate frontal con quienes las comercializan aparentemente han conducido al desastre en el que nos encontramos. Por allí no hay salida. Expongo a continuación algunas de las razones esgrimidas por quienes están plenamente convencidos de que la legalización sería un camino plausible de solución:

Disminuiría la violencia en las calles y la desintegración del tejido social. Ambos, se encuentran directamente ligados a la disputa por las plazas y el dominio de las rutas hacia los grandes centros de consumo, sobre todo a Estados Unidos,

Se cegaría una de las grandes fuentes de corrupción, derivada de la alianza entre narcotraficantes y agentes del gobierno, desde los altos funcionarios hasta los policías municipales,

Se reduciría dramáticamente el precio de las drogas y con ello la acumulación de riqueza por los capos de la droga,

Se vigilaría la calidad de las sustancias, evitando el 80% de las muertes por consumo, originadas en los agregados artificiales a la droga original,

Se dejarían de malgastar cientos de miles de millones de dólares en una lucha que carece de sentido y a la cual es imposible ponerle fin,

Se podrían instrumentar campañas de prevención y disuasión del consumo mucho más efectivas. El éxito alcanzado en la reducción sustancial del tabaquismo, es una muestra de ello.

Se acabaría con uno de los pretextos de los gobiernos para hinchar a los cuerpos militares y atropellar a los derechos humanos,

Se eliminaría uno de los pretextos esgrimidos por agencias del gobierno norteamericano y por los grupos de EEUU que muestran una mayor agresividad hacia los países latinoamericanos para montar las acciones intervencionistas en los mismos,

Una pregunta me queda sin respuesta ¿Disminuiría la legalización el consumo de las drogas?. Quienes combaten la propuesta sostienen que aumentaría. No lo sabemos, pero tal vez lo que importe más a la gigantesca mayoría no adicta es evitar los males colaterales derivados del vicio. Los fumadores empedernidos por ejemplo, no perjudican a los otros si se toman unas mínimas precauciones, aunque claro, la sociedad pague el precio por las muertes prematuras y los costos de las enfermedades derivadas del tabaquismo.

Encontrar medicinas para una sociedad enferma cómo lo es hoy la mexicana, es desde luego una tarea ardua. A la vista de los resultados, sabemos que las medidas tomadas por el gobierno antes que al alivio, han conducido al agravamiento del mal. Estaremos en condiciones de cantar alguna victoria cuando las condiciones de vida y las oportunidades para la realización de los individuos o las comunidades hayan mejorado sustancialmente. Ello alzará sus miras, por encima de las miserias a las cuales son arrastrados cotidianamente.

Entretanto deben buscarse remedios. En 1934, apenas tomó posesión de la presidencia de Estados Unidos, Franklin D Roosevelt anunciaba que ensayaría una y otra vez las posibles soluciones a la crisis económica. Si falla un intento, sostenía, emprenderé un segundo, un tercero y así le seguiré, pero lo peor que puedo hacer es quedarme cruzado de brazos mientras millones de familias tienen apenas lo indispensable para sobrevivir. No vale la pena considerar aquí si triunfó o no en el empeño, pero si el ponderar esta actitud, tan necesaria en el México de nuestros días.

* Para introducir el debate, reproducimos el artículo de Víctor Orozco, profesor de historia en la Universidad de Chihuahua y analista político mexicano.


ORGANIZACIÓN POLÍTICA NACIONAL


MANIFIESTO A LA NACIÓN

Para salir del Desastre Nacional

¡Gobierno Popular y Asamblea Nacional Constituyente¡

¡Fuera Calderón ya!

¡A construir la Organización Política Nacional de l@s Trabajador@s y el Pueblo!

Al pueblo de México

El 30 de octubre de 2010 el Sindicato Mexicano de Electricistas llamó a construir una fuerza política nacional para expulsar del gobierno y de la conducción del país a los responsables del desastre nacional. A ese llamado, realizado en el Estadio Azteca ante más de 60 mil personas, nos hemos adherido dirigentes y activistas de organizaciones obreras, campesinas, indígenas, populares y políticas de todas las entidades de la República para dar paso a la fundación de una Organización Política Nacional de los trabajadores y el pueblo.

Hoy, como hace 100 y 200 años, la acumulación de afrentas a la dignidad nacional, el grado de podredumbre e impunidad de quienes usurpan la conducción del país y la pobreza acumulada producto de la explotación, el despojo y la violencia, han llegado a extremos tales que no podrán ser mitigados, revertidos y superados sin una nueva revolución popular.

Los motivos para nuestra determinación están a la vista. Al drama social heredado por 500 años de saqueo y explotación colonial e imperialista, debemos sumar la crisis social provocada por el capitalismo neoliberal. Crisis que ha llegado a niveles que rayan en la catástrofe durante los últimos cuatro años de usurpación. En ese lapso nuestros ingresos cayeron entre 30 y 40 por ciento; aumentaron en 10 millones el número de nuevos pobres, en 4 millones los desempleados y se acumularon 8 millones de jóvenes sin escuela y sin empleo. En este momento, la pobreza afecta ya al 70 por ciento de la población nacional. La vida en las comunidades indígenas y los cinturones de miseria es un infierno.

En tanto los oligarcas han acumulado riquezas inauditas a costa de la explotación de los trabajadores y el saqueo de los bienes naturales y la propiedad pública y social. Slim, Larrea, Salinas Pliego y Azcárraga, entre otros, son algunos de los grandes ladrones que han causado la ruina de la nación y la miseria de nuestro pueblo.

Ellos y los políticos que están a su servicio terminaron de convertir la soberanía nacional en una caricatura. La firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, formalizó el sometimiento de nuestro país a los intereses de las corporaciones trasnacionales. La industria nacional y la producción agropecuaria fueron desmanteladas. La dependencia económica hacia las potencias imperialistas se ha transformado cada vez más en ocupación colonial.

Así, el 90 por ciento del sistema financiero pasó a manos extranjeras y el monto de la deuda nacional se disparó. En clara violación al orden constitucional el 43 por ciento de la producción de energía eléctrica está en manos privadas; al igual que buena parte de los procesos de exploración, producción y refinación de PEMEX, empresa pública que durante el calderonato ha registrado perdidas por 273 mil millones de pesos, a pesar de los altos precios del crudo en los mercados internacionales. Al ritmo que vamos México se convertirá en importador de crudo en 2017.

Qué decir de las minas y el agua que han sido asaltadas por empresas extranjeras y por la oligarquía mexicana, o de la soberanía alimentaria cuando México importa la mitad de la comida que consume; cuando los monopolios del agronegocio especulan con los precios de los alimentos e imponen patrones de producción y consumo que multiplican la diabetes, el cáncer y todo tipo de enfermedades.

En tanto, la desarticulación y la precarización de la clase obrera y de la pequeña y mediana producción siguen su marcha. Los derechos laborales, producto de la Revolución Mexicana y de las luchas de los trabajadores durante la última centuria, prácticamente han sido anulados. El grueso de la clase política y de los empresarios están empeñados en liquidar los artículos de Ley Federal del Trabajo que favorecen a los trabajadores y en desaparecer a las organizaciones obreras más antiguas y combativas: al Sindicato Mexicano de Electricistas y al Sindicato Minero, entre otras. La contrarreforma laboral propuesta por el PRI en estos días es prueba fehaciente de ello.

Las cámaras legislativas y el poder judicial están corrompidos hasta la medula y se ofertan al mejor postor. La dictadura mediática es total. La camarilla golpista y ultraderechista del señor Calderón, transgrediendo la Constitución, dispone de las fuerzas policiales y militares a capricho y en función de los designios del Gobierno Yanqui que habla de invadir militarmente a nuestro país. No hay duda, el bloque oligárquico-imperialista está configurando un escenario de violencia y guerra que facilite la instalación de una dictadura civil-militar que, de ser necesario, haga imposible la salida pacífica a la crisis política del régimen. La violencia empieza a ser la opción prioritaria de los neoliberales para mantenerse en el poder.

La crisis de legitimidad del gobierno usurpador amenaza con transformarse en una crisis de estado. El desprestigio y el desgate de Calderón han llegado a su máximo nivel desde que consumó el Golpe de Estado Técnico en 2006. Cada vez gana más consenso que Calderón y su pandilla deben ser juzgados por traición a la patria, por usurpar las instituciones y por su responsabilidad en la violación masiva de derechos humanos y la violencia generalizada que ha dejado hasta ahora 40 mil personas asesinadas, entre ellas más de mil niños. La guerra entre la delincuencia organizada, de la que forma parte el gobierno usurpador, terminó por sumir en el desprestigio a las fuerzas militares y policiales.

Si los grandes empresarios, la corrupta clase política y la alta burocracia siguen gobernando, el caos y la violencia terminaran de hundir al pueblo de México en una larga y sangrienta dictadura; en una interminable escalada de asaltos a los derechos conquistados, al patrimonio familiar y a los bienes públicos y naturales. La ocupación del territorio nacional por parte de las potencias y empresas extranjeras proseguirá hasta arrebatarnos lo poco que nos queda, haciendo imposible la democracia desde el pueblo, la justicia social y la soberanía nacional. En este momento el gobierno de Obama discute de forma pública la posible invasión militar del territorio nacional.

No existe más salida para el pueblo y la nación: o son ellos o somos nosotros. ¡Calderón debe irse ya! Las rebeliones populares en el Norte de África, en el Medio Oriente, el Mediterráneo y en Wisconsin son ejemplos a seguir, las tiranías pueden ser derrotadas.

En tales circunstancias ya no bastan nuestras viejas organizaciones gremiales o las añejas estrategias de movilización y negociación. Ahora, la única forma de defender nuestros derechos económicos y sociales es luchando para echar del gobierno y del poder a los neoliberales. Ese es el primer paso que nos proponemos dar en la ruta de la liberación nacional y social de los mexicanos, en el camino de nuestra segunda independencia.

Ante la inexistencia de una organización política de izquierda representativa del pueblo trabajador, se hace indispensable que organicemos una nueva fuerza basada directamente en los movimientos sociales, con un proyecto claramente clasista, popular y de izquierda para desde ahora y sin esperar a los “tiempos políticos” que el propio sistema marca, combatir con efectividad al régimen oligárquico y sus comparsas.

Estamos llamando a construir el instrumento político de l@s trabajador@s y el pueblo, una fuerza política que posibilite la construcción del poder popular y social que habrá de reemplazar al viejo y anacrónico régimen político. Que apoye y aliente el desarrollo de las fuerzas productivas, políticas y culturales regeneradoras que ya se abren paso en las comunidades y los pueblos originarios y en las organizaciones del trabajo; en los movimientos urbanos, de mujeres, de la diversidad sexual, de los pequeños empresarios, de los ciudadanos; en fin, de las fuerzas que ya emergen en las iniciativas de hombres y mujeres libres que gritan ¡Basta! Queremos ser un espacio donde todas las expresiones de la lucha social se encuentren y adquieran la forma de insurgencia civil y popular.

La nueva fuerza política asume como propias las formas de lucha que se corresponden con la búsqueda de una salida política y pacífica a la crisis nacional. A pesar de que no descartamos entre otras la lucha electoral, no nos constituimos como una fuerza de presión para negociar con los actuales partidos, movimientos o personajes políticos, candidaturas y puestos. El nuestro es un proyecto de naturaleza partidaria que persigue refundar la nación desde un proyecto popular.

Por sus fines, nuestro movimiento político no pondrá por delante definiciones ideológicas dogmáticas o el alineamiento con determinada corriente del pensamiento de izquierda. Sin embargo, todos los componentes de nuestra plataforma democrático-nacional serán enfatizados desde el cuestionamiento al sistema capitalista y las nuevas formas de colonialismo que ha engendrado. En ese contexto asumiremos nuestras tareas internacionalistas, de hermanamiento con los pueblos de Nuestra América y con las clases trabajadoras y los pueblos del mundo.

Sin afanes vanguardistas proyectamos un movimiento político autónomo, con vida y dirección propia, capaz de superar el viejo lastre de la dependencia hacia los caudillos y las formaciones burguesas liberal-progresistas o socialdemócratas. Para enfrentar al enemigo principal de este momento: la oligarquía y el imperialismo, haremos alianzas y acuerdos puntuales con todas las fuerzas dispuestas a enfrentarlos.

La Organización Política Nacional se compondrá de afiliados y comités de base, sectoriales y territoriales en todo el país, por municipios, comunidades, barrios, centros laborales, escuelas, sociedades civiles, cooperativas y ligas deportivas. La incorporación y la militancia serán a título personal. Las tribus o el fraccionalismo no tienen cabida.

Para nosotros la dimensión ética es fundamental. Hacemos de la congruencia entre el decir y el hacer una de nuestras banderas centrales. El trabajo constante y el respeto a los procedimientos democráticos y a los acuerdos serán nuestra norma. Las prácticas y expresiones sexistas y racistas no tienen cabida en nuestras filas.

Llamamos a todo el pueblo de México, comenzando por quienes hoy luchan y resisten, a unirse a este gran esfuerzo en cualquier lugar del país donde se encuentren; a asistir a la Asamblea Nacional preparatoria el 26 de marzo en el Auditorio Nuevo del SME ubicado en Insurgentes 98 y a ser parte del Congreso Fundacional que se realizará el 5, 6 y 7 de mayo, en la Ciudad de México.

¡No más sangre! ¡Basta de Hambre!

¡Trabajo y vida digna para tod@s!

Comisión Nacional Organizadora y Promotora de la OPN


viernes 25 de marzo de 2011

CONSULTA CIUDADANA ESTADO DE MÉXICO


ALIANZA CÍVICA

El foxismo con máscara de ciudadano

A escasas 24 horas de su realización, los ciudadanos del estado de México todavía no conocen la ubicación de las casillas, tampoco se ha informado quienes son los funcionarios que estarán a cargo de las mesas de votación. Por ello el triste papel que le toca a los de Alianza Cívica, es difundir que: Ellos estarán pendientes.

Para nadie es un secreto que esta organización no cuenta con la estructura que garantice una vigilancia real y la limpieza de los resultados. Para nadie es un secreto que las mesas de votación estarán a cargo de gente nombrada por las directivas de los partidos que pagaran varios millones de pesos por certificar la consulta.

Nadie en su sano juicio confía en la “consulta” que se realizará este domingo monitoreada y avalada por Alianza Cívica, una organización derechista, actualmente dirigida por uno de los personajes de mayor confianza de Vicente Fox. Rogelio Gómez-Hermosillo Marín, quien tiene entre su trayectoria haber participado en la fundación y dirección de la Fundación Vamos México, desde dónde se “empoderaba” Martha Sahagun de Fox. Labor por la que fue ampliamente recompensado siendo nombrado Coordinador Nacional del Programa Oportunidades, el principal programa social del PAN-Foxismo, puesto que ocupó entre 2001 y el 30 de noviembre de 2006.

Alianza Cívica junto a Propuesta Cívica, sucursal de la primera, son responsables de organizar técnica y logísticamente la “Consulta Ciudadana”, en otras palabras, serán el supuesto árbitro que avalará el fraude con el que se legitima una alianza electoral que sólo buscara puestos para los dirigentes de ambos partidos.

Llama la atención la falta de interés ciudadano y sobre todo de la base militante de ambos partidos por esta consulta. Esta falta absoluta de interés, ha obligado a Alianza cívica, cuyo papel es de observador, a rebasar su papel y promover en los medios inventando que el PRI mandara a sus gentes a votar, en un burdo intento de provocar entusiasmo para que la gente acuda a votar por él, si o no a la alianza.

Un insulto verdadero, el mayor insulto a la memoria de los trabajadores y luchadores sociales reprimidos, asesinados: Un verdadero y enorme insulto a la clase trabajadora es la alianza del PRD con el PAN. Cuando es el partido de Calderón, el PAN quien ha violado, no sólo los derechos humanos, sino aprobado y aplicado las más lesivas reformas a la legislación, robando el patrimonio de los trabajadores. Las reformas a las leyes del IMSS y del ISSSTE promovidas por los PANistas no están en el olvido. Son más que mentadas de madre.

Hacemos un llamado a los trabajadores a evitar caer en la maniobra del “chuchismo empoderado del PRD”. Hacemos un llamado a no acudir a votar, y si no hay otro remedio expresa tu descontento mentándoles la madre.

Dejemos sin chamba a los oportunistas. De una manera muy simple CERO votos al PRD “chucho”. Transformemos la consulta de este domingo es un capítulo más del largo y prolongado funeral del oportunismo.

Hacemos un llamado a difundir nuestra propuesta de manera urgente y masiva.


jueves 24 de marzo de 2011

ALIANZA PAN-PRD PARA LAS ELECCIONES DE JULIO DE 2011 EN EL ESTADO DE MÉXICO


Publicamos el artículo del Maestro Octavio Rodríguez Araujo sobre la alianza electoral que pretenderán justificar, alianza entre el PAN que agrupa a los sectores más radicales de la extrema derecha mexicana y el PRD, partido de izquierda que surgió como parte del movimiento de resistencia del pueblo mexicano y que la actual dirección de los “chuchos” lo ha llevado a la bancarrota casi total. El artículo apareció publicado primero en el diario La Jornada del jueves 24 de marzo de donde por la certeza de sus planteamientos lo retomamos.

PARADOJAS DE LA ALIANZA

Octavio Rodríguez Araujo

El diputado panista Javier Corral ha estado advirtiendo que los PRIístas del estado de México están llamando a participar en la consulta del 27 de marzo sobre la alianza del PAN y el PRD. Sugiere, él y otros políticos, que Peña Nieto está tan atemorizado de dicha alianza que la consigna a sus correligionarios es que voten No. Como se trata de una consulta ciudadana, no se puede impedir que voten todos los mexiquenses, sean del partido que sea o sin partido.

Un razonamiento simplista sería que si una acción es mala para mis enemigos entonces es buena para mí, y viceversa. De tal razonamiento desprenden, panistas y perredistas, que si la alianza es mala para el PRI gobernante, es buena para la oposición en su conjunto. Lo que no cuestionan los blanquiazules ni los del sol azteca son el significado y las consecuencias de la propuesta de la alianza.

Evitar que el PRI gane la gubernatura en la entidad mexiquense, aliándose con el enemigo (bajo la tonta máxima de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos), es engordar el caldo a Felipe Calderón y al PAN, pues el PRD, así como está y bajo la dirección de Chucho II, no ganaría la gubernatura este año ni mucho menos la Presidencia del país el año entrante.

Si el resultado de la consulta es favorable a la alianza, el PRD, muy especialmente, terminará de desprestigiarse ante los millones de mexicanos que quisieran verlo como una alternativa de izquierda o de centro izquierda; si es en contra, casi seguro que el tricolor seguirá gobernando y Peña Nieto saldría un poco más fortalecido de lo que está ahora. En este segundo escenario, el PRD también pierde, pero por partida doble: 1) por haber querido hacer alianza con el PAN y 2) por haber perdido la posibilidad de hacerla, gracias a la consulta abierta a todos los ciudadanos y a los perversos PRIístas que participen en ella para sabotearla –como diría Corral.

En teoría, si no gana la alianza como resultado de la consulta, Encinas sería el candidato del sol azteca. No conozco suficientemente la intención del voto en el estado de México, pero me temo que el PRD solo no le ganaría al PRI, por lo menos esto es lo que piensan los perredistas pro alianza, y algo sabrán, pues son oportunistas, pero no tontos ni desinformados.

Como veo las cosas, el amarillo con negro perderá en todos los casos, y si buscamos culpables, encontraremos que éstos fueron (o serán) los chuchos y los promotores de la alianza con el PAN y/o con Calderón que antes estaban con López Obrador.

Quiero dejar constancia de que, como estudioso de la política, no creo en los políticos puros ni me atrevería a pedirles que fueran tan consecuentes en sus ideas y simpatías políticas como podemos ser los intelectuales que hemos evitado ser cooptados por el poder. Pero, como en todo, hay límites razonables y relativos para la acción, y también prioridades cuando se trata de tomar decisiones que afectan a terceros. La prioridad que han escogido los de Nueva Izquierda (alias chuchos) es conservarse en el podercito de sus cargos partidarios y en el reparto de candidaturas de mayoría y de representación proporcional en las elecciones. Otra cosa sería si hubieran escogido hacer de su partido una gran organización opositora y de izquierda, o centro izquierda, que la distinga de las demás.

Tan perdieron la brújula por sus ansias de poder, de podercito, en realidad, que no han podido (o querido) distinguir la casi identidad de intereses que defienden el PAN y el PRI ni oponerse a ambos por igual. Peor aún: son convenientemente amnésicos. Quieren olvidar que tanto el PRI como el PAN les robaron la Presidencia de la República en 1988 y en 2006. ¿Qué diría su sicoanalista, si lo tuvieran? ¿Les diagnosticaría una especie de síndrome de Estocolmo o simplemente masoquismo?

Observo una paradoja muy curiosa en los chuchos: ven y aprecian para sí mismos el poder del aparato partidario, pero no el de sus adversarios. Me explico mejor: usaron el aparato del partido y su fuerza en el Consejo Nacional para ganar en la renovación de la dirección del PRD, pero se resisten a ver el mismo uso en el gobierno de Calderón. Parecen pensar que éste, por sus errores múltiples y obvios, está debilitado y que, por lo mismo, el PRI podría ganar la elección presidencial de 2012. Como el tricolor ha venido fortaleciéndose en los últimos años, después de haber pasado a ser la tercera fuerza electoral en 2006, apoyan al débil en el Estado de México para evitar que el fuerte se fortalezca todavía más. En sus fantasías construyeron un escenario en el que, debilitado el PRI y su posible candidato mexiquense, ellos competirían por la Presidencia con un PAN también debilitado, y tendrían mayores probabilidades de ganarle. Sin embargo, el peso del aparato y los recursos del gobierno federal y de sus bien pagados aliados en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación bien pueden ser usados para evitar que el PRI y el PRD puedan ganar. Las experiencias del 88 y de 2006 no pueden ni deben olvidarse.

El poder es el poder y se usa cuando y como sea necesario. Lo que está en juego, habré de insistir, no es sólo que el PAN continué gobernando, sino que el régimen político que consolidó Salinas, y que han usufructuado Zedillo y los panistas, pueda cambiar por otro, distinto al neoliberal-tecnocrático y entreguista que tan contentos tiene a Estados Unidos y a los grandes empresarios en nuestro país. Esto es lo que no parecen haber entendido los chuchos, razón por la cual, en lugar de fortalecer su partido han preferido ser socios minoritarios del poder a como dé lugar. O tal vez sí lo han entendido y por eso han querido ser aliados del PAN: algo les tocará en el reparto de utilidades.

http://rodriguezaraujo.unam.mx

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La crisis que vive actualmente el capitalismo pone al orden del día la urgente necesidad de una organización que eleve el nivel de conciencia de los trabajadores para acabar con la explotación del hombre por el hombre y establezca un gobierno de los trabajadores del campo y la ciudad